Cuando las
campanas
callaron
Elsa Timaná, sobreviviente
de la Catedral, reconstruyó lamañana del 31 demarzo
de 1983. Una prueba de fe.
La tierra rugió. Doña Elsa y
su esposo esperaban su turno en el confesionario de la Catedral. El ruido seco y profundo les avisó que lo peor estaba por venir. Alcanzaron a guarnecerse cerca del presbiterio, antes que toneladas de concreto cayeran sobre quienes esperaban la primera misa de ese jueves santo. La cúpula se vino abajo. Todo fue oscuridad.
Con la desesperación en su garganta y las lagrimas como barro húmedo en su rostro, alcanzó a Luis Gerardo, su esposo, y se tomaron de las manos para elevar una oración. El padre nuestro cobraba más fuerza en la casa de Dios y las súplicas se mezclaban con los lamentos de quienes quedaron atrapados bajo los escombros. Si hay algo que le pesa en el alma a doña Elsa, es no haberles prestado ayuda, pero en esa situación sólo se pudo pensar en salvarse a sí misma.
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